Martes y toca despedirse muy a mi pesar. Ha llovido y soy optimista pensando que saldrá el sol, pero en cuanto arranco empieza a llover. Es soportable. Llego a Eskoriatza y pincho de alante. Reparo sin problemas con un parche autoadhesivo. Intento sacar la boquilla de la bomba del aire con los dientes y me astillo un colmillo. Hay que ser inútil. Por fin arranco y veo que hay dos opciones: la carretera nueva y la vieja. Escojo la vieja que parece más tranquila, pero que pronto empieza a empinarse y así hasta arriba, aunque tengo la oportunidad un pueblo muy bonito y bien conservado.
Ante mi sorpresa, cuando llego arriba no hay descenso, sino que he llegado a la meseta y ya mantendré la altura salvo un ligero descenso. Puedo ir por carretera, por la orilla del Ulibarri o por la Vasco-Navarra. Opto por la última solución porque no la conozco, consiguiendo una buena cantidad de barro y mierda de vaca y oveja, además de tener que salvar unas obras del ferrocarril. Llego a Vitoria (Siberia-Gasteiz) con el frío en los huesos y llamo a Arturo sólo para saludarle, ya que sé que está de viaje. Le cuento que voy a Estella (en realidad una hora más lejos de Estella) y me dice que a dónde voy con la que está cayendo, que eso está muy lejos. Que me espere que el llegará por la noche y que hay unas charlas de la Semana de la Bicicleta muy majas. Hago caso de Arturo, que sabe más que yo de estas cosas, así que me dirijo al centor cívico donde darán las charlas y descubro que Haritz es uno de los ponentes. Haritz es uno de los actuales pilares de ConBici y está una temporada en esta ciudad trabajando en una biciescuela para escolares, así que le llamo y me voy a su casa para asearme y bajar juntos a la charla que darán Esti y Mikel, sobre su viaje a Mongolia.
¡Qué buena decisión he tomado! Esta charla ha sido, primero, encantadora a cargo de Esti, y luego divertida, en manos de Mikel. Finalmente pasan un vídeo con las “tomas falsas” de su viaje: juramentos, rabietas y situaciones cómicas. Después de un día bajo la lluvia este es un gran colofón,salvo que me da pena que se la haya perdido Arturo. Estoy descubriendo que Vitoria es tierra de grandes cicloturistas, quizá porque aquí hace un frío que pela y los vitorianos anden buscando mejor clima. El caso es que salgo encantado de haber podido conocer las aventuras de estos dos trotamundos y me despido de Haritz, camino de la casa de Arturo, ya que pude recoger las llaves de manos de su madre antes de ir a la charla.
Por fin llega Arturo. Nos abrazamos y charlamos sólo un poco que mañana el madruga. A Arturo lo conocí cuando estuvo en mi casa en Huesca, dando la vuelta a España junto al catalán Artur. Ese día nos ayudaron mucho en nuestra performance bicis+tren, en la plaza de Navarra. Por la noche, las maravillosas gentes de María Auxiliadora nos invitaron a patatas en su carpa, siendo muy bien atendidos por las propias mairalesas. Inolvidable. Arturo ha resultado ser un gran apoyo en este viaje dado que he podido descansar en su casa varios días, tanto a la ida como a la vuelta, y su compañía me ha reconfortado mucho.
Por fin llega Arturo. Nos abrazamos y charlamos sólo un poco que mañana el madruga. A Arturo lo conocí cuando estuvo en mi casa en Huesca, dando la vuelta a España junto al catalán Artur. Ese día nos ayudaron mucho en nuestra performance bicis+tren, en la plaza de Navarra. Por la noche, las maravillosas gentes de María Auxiliadora nos invitaron a patatas en su carpa, siendo muy bien atendidos por las propias mairalesas. Inolvidable. Arturo ha resultado ser un gran apoyo en este viaje dado que he podido descansar en su casa varios días, tanto a la ida como a la vuelta, y su compañía me ha reconfortado mucho.
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