A bum on 2 wheels
Este blog está dedicado a todas las personas que hacen de mis viajes algo especial. Gracias por vuestra hospitalidad y comprensión. Un pensamiento agradecido a mi amiga de la infancia Ana María, por recordarme que también puedo escribir. El título me lo inspiró un tipo de Oregón, que se quedó en mi casa una noche con su novia canadiense, cuando dedujo que yo era algo parecido a "un indigente sobre dos ruedas..."
viernes, 20 de julio de 2018
18 de julio de 2018. De Holmavík a Flókalundur.
De Holmavík a Flókalundur sólo he encontrado una pareja de ciclistas canadienses con un culotte de Rio Tinto y un solitario checo, lo que demuestra lo impopular de la ruta. Hay unos cuantos kilómetros sin asfaltar y con piedra suelta, lo que hace muy peligroso los descensos. Pero me ahorraré un par de noches de camping y usaré lía ríos para lavarme, sin jabón para no contaminar. Para cargar la batería del móvil tuve que recurrir a una granjero que me prestó su ayuda y me invitó a café. Su padre había hecho un pozo para sacar agua caliente porque se dieron cuenta de que el lago enfrente de su casa nunca se congelaba. Ahora tienen una casa de huéspedes con piscina termal gracias a ese pozo. Les dejé mis señas para que puedan aliviar el invierno con una visita a España. Mientras se cargaba el móvil estuve jugando al fútbol con su hijo mayor. Gracias a esta amable familia pude tomar un café y cargar el móvil en un tramo de ciento cincuenta kilómetros sin una triste cafetería.
20 de julio de 2018. De Flokalundur a Stykkishólmur
Me he saltado muchos días sin escribir, pero termino demasiado cansado y, a veces mojado, sin contar con la ausencia de cobertura o la batería muerta, pero ya lo escribiré cuando tenga tiempo y ganas.
Me acosté después de tomar un baño en una terma natural junto al mar, rodeado de mosquitos y turistas. La lluvia y el endurecimiento de las manos no me han dejado dormir bien, pero he he podido dormir por la mañana mientras esperaba a que parase de llover.
No conseguí billete para el ferry de la mañana, lo que me fastidia porque tengo que esperar dos días al siguiente autobús para Borgarnes y, por otro lado, me alegra porque no ha dejado de llover intensamente durante la mañana. Al final he tenido que recoger la tienda mojada y recorrer los seis kilómetros hasta el puerto bajo un consistente sirimiri.
El camping ha sido el más caro de todo el viaje, 1.500 coronas, y sin embargo el más austero y más parecido a un lodazal que a un camping. Lo mejor es que en las cercanías hay una piscina, un hotel y una termas junto al mar.
Cuando he llegado al despacho de la naviera la señora se ha sorprendido de verme sin coche. Soy el único ciclista en el barco. Se supone que podría ver ballenas durante el trayecto, aunque la visibilidad es muy pobre a pesar de que ya no llueve. Es el típico día de verano nórdico.
Me acosté después de tomar un baño en una terma natural junto al mar, rodeado de mosquitos y turistas. La lluvia y el endurecimiento de las manos no me han dejado dormir bien, pero he he podido dormir por la mañana mientras esperaba a que parase de llover.
No conseguí billete para el ferry de la mañana, lo que me fastidia porque tengo que esperar dos días al siguiente autobús para Borgarnes y, por otro lado, me alegra porque no ha dejado de llover intensamente durante la mañana. Al final he tenido que recoger la tienda mojada y recorrer los seis kilómetros hasta el puerto bajo un consistente sirimiri.
El camping ha sido el más caro de todo el viaje, 1.500 coronas, y sin embargo el más austero y más parecido a un lodazal que a un camping. Lo mejor es que en las cercanías hay una piscina, un hotel y una termas junto al mar.
Cuando he llegado al despacho de la naviera la señora se ha sorprendido de verme sin coche. Soy el único ciclista en el barco. Se supone que podría ver ballenas durante el trayecto, aunque la visibilidad es muy pobre a pesar de que ya no llueve. Es el típico día de verano nórdico.
lunes, 9 de julio de 2018
Del Aeropuerto a Grindavík
Casi desde la medianoche puedo ver un amanecer que se completa cuando aterrizamos en Islandia. No brilla el sol pero la visibilidad es buena. De hecho, la luminosidad no parece cambiar a lo largo del día. En algunos momentos sopla un viento suave y otros cae una ligera llovizna. Lo que no nos impide disfrutar de la novedad del paisaje, tan diferente al nuestro. Apenas hay algunos árboles de poco porte, pero abundan las flores en una tundra de bonitos colores. En algunos momentos el paisaje aparece roto, como destruido, no hay una superficie llana, todo es arista. Las fumarolas destacan en el paisaje, siendo las más violentas ocultas por el aprovechamiento de una central geotérmica. Las fábricas de pescado perfuman el ambiente, aunque el primer olor que domina es el de huevos podridos, característico de las emanaciones sulfurosas. Mientras que en otros lugares, la tierra se muestra pasiva y como mero soporte de la flora, aquí el terreno está muy vivo y enseña las uñas. Da la sensación de que se va a rebelar en cualquier momento.
Atravesamos la falla que marca la separación de las placas tectónicas americana y euroasiática y llegamos a una zona donde las fumarolas hacen hervir la tierra. De ahí pasamos a un faro rodeado por una colonia de agresivos chagranes, que defienden sus polluelos lanzándose sobre nuestras cabezas. La costa ha sido moldeada por una erupción subacuática. Finalmente, después de cruzar un desierto de magma llegamos a Grendavík y descansamos por fin, a pesar de la protesta del viento, que sacude las tiendas de campaña como si nos quisiera echar de allí....
Atravesamos la falla que marca la separación de las placas tectónicas americana y euroasiática y llegamos a una zona donde las fumarolas hacen hervir la tierra. De ahí pasamos a un faro rodeado por una colonia de agresivos chagranes, que defienden sus polluelos lanzándose sobre nuestras cabezas. La costa ha sido moldeada por una erupción subacuática. Finalmente, después de cruzar un desierto de magma llegamos a Grendavík y descansamos por fin, a pesar de la protesta del viento, que sacude las tiendas de campaña como si nos quisiera echar de allí....
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