sábado, 4 de mayo de 2013

De Logroño a Vitoria

Sábado. Me encamino a Vitoria, tomando la carretera de Meano a Santa Cruz de Campezo, descendiendo por una carretera espectacular que atraviesa un frondoso bosque con curvas de buen asfalto. Tomo la vía verde de la Vasco-Navarra en un parque entre Antoñana y Santa Cruz. Empiezo a subir por una senda junto al río que pasa por Estella, bien sombreado por la exuberante vegetación. En Antoñana han instalado dos vagones de tren a modo de centro de interpretación de la vía verde. No paro a verlo porque voy justito para llegar a la asamblea de ConBici, así que sigo y llego hasta Maeztu, donde el túnel derrumbado me impide seguir por la vía verde, así que tengo dos opciones: subir por la cantera o seguir las indicaciones de la ruta de Iturrieta. Elijo la segunda porque no me hace pasar por la cantera y que me salga un vigilante con una escopeta, como me paso una vez. Craso error, la opción correcta era subir por la carretera de Vitoria, pero yo tomo el camino más largo y sinuoso siguiendo la señalización de Vías Verdes. Subo un pequeño puerto y me adentro por un desvío que me lleva por un camino de tierra bien compactado. Es una ruta BTT con unas cuestas que me hacen echar el pie a tierra y empujar la bici con las alforjas; las bajadas tampoco ayudan pues son muy pronunciadas y ponen aprueba los frenos y mi habilidad para controlar las largas derrapadas de la rueda trasera. Me viene justo para tomar las cerradas curvas. Afortunadamente, la senda está muy bien compactada y las alforjas sufren poco salvo en los vados de los arroyos que cruza el sendero. Me consuelo levantando la rueda delantera en los vados y disfrutando de las espectaculares vistas del valle y la cantera. Cuando llego a la cima, encuentro un ciclista descansando que me aconseja que baje la cuesta andando porque está muy empinada. Ya he empujado mucho la bici así que me arriesgo y llego abajo sin novedad, después de unas cuantas derrapadas. Me espera un bonito embalse y la continuación de la vía verde. El colega que me encontré en la cumbre me acompaña hasta Vitoria y me indica cómo llegar al Palacio de Congresos. Llego media hora tarde a la asamblea, lo que es normal en mí, aunque estoy contento porque el descenso me ha llevado menos tiempo de lo que yo pensaba.



En la asamblea empiezo a encontrarme a amigos y conocidos, lo que me anima bastante después de 85 kms bastante duros. Justo después de mi llegada aparecen Arturo y Cristina, con los que me quedaré a pasar el fin de semana. Julio, el logroñés que me acogió en su casa se quedará conmigo en casa de Arturo, donde dormimos como podemos, debido al overbooking provocado por la llegada de asamblearios.

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