jueves, 30 de mayo de 2013

¡A casa!

De Zaragoza a Huesca es un poco rollo, pero así hago la gracia completa, de modo que me pongo en marcha y pronto el viento empieza a molestar, desde que salgo de Villanueva. Tentación de tomar el tren.

Sigo hasta Zuera y me da tiempo a coger el tren pero decido seguir a pesar de que amenaza lluvia. Por una vez, las predicciones son acertadas y justo a la hora y el lugar empieza a llover ligeramente, pero ¡ay,ay,ay!, empieza a granizar y siento como perdigonadas en los muslos. Pupa. Menos mal que hay un puente y me refugio unos minutos junto a unos moteros.

Por fin para y además tengo viento ligeramente a favor así que ruedo con alegría hasta casa. ¡Qué bien! Y el poto sigue vivo.

Este viaje no ha estado muy programado y el objetivo de llegar a Santiago no lo he cumplido, pero me ha salido redondo y he disfrutado mucho tanto con la ruta como con la gente. El próximo viaje lo haré con etapas más cortas, me pararé a hacer más fotos y a hablar con los paisanos. Me cansaré menos y disfrutaré más de los sitios por los que pase.

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