Sábado, 28 de setiembre. En poco tiempo avisto Saint-Nazaire. Como es una ciudad que ya conozco y que recuerdo muy bien por su impresionante base fortificada de submarinos U-Boat de la SGM. En uno de sus díques se puede ver un antiguo submarino de los años 50, pero es francés ya que los submarinos alemanes lucharon hasta el final, de modo que están todos en el fondo del mar con sus respectivas tripulaciones. Se estima que hundieron unos 4000 barcos durante la batalla del Atlántico. Fueron una verdadera pesadilla para las flotas aliadas y eran conocidos como manada de lobos. Esta base fue imposible de destruir gracias a su cubierta de más de tres metros de hormigón reforzado y fue tan bien defendida que hasta tres días después de la capitulación de Alemania no fue rendida, siendo Saint-Nazaire la última ciudad de Europa en librarse de los nazis.
A partir de aquí, la Eurovelo 1 y 6 comparten la ruta. Al principio es un poco desesperante, porque para evitar un tramo de carretera te hace recorrer una serie de caminos que no terminan de apartarse del puente de Saint-Nazaire, así que durante una hora sigo viendo el puente.
Al final alcanzo el canal que transcurre junto al Loira y aquí voy por una bonita recta pero bajo una lluvia que me obliga a pararme para secarme y cambiarme los calcetines. A pesar de la lluvia veo pasar algunas familias en bici.
En un pueblo me compro el pain aux raisins más rico de mi vida, lo que me anima a seguir a pesar del mal tiempo. Toda mi vida he rechazado comer esta delicatessen porque no lo había probado y cuando probé el primero pensé en cuántos años de mi vida había perdido con el pain chocolate. Es gracioso que conforme cambio de región cambia la pronunciación y en cada boulangerie tengo problemas para pedir lo que quiero. Los franceses tienen el oído muy fino (por lo menos las panaderas) y cualquier variación en la pronunciación les despista. Otro super dulce que he descubierto es el canelé de Burdeos. Si quieres conquistarme sólo tienes que regalarme canelés y seré tuyo para siempre. Espero que algún pastelero oscense los haga porque va a triunfar.
Por fin me acerco a Nantes, pero una mala señalización me hace volver al mismo sitio, perdiendo más de media hora, lo que me cabrea bastante ya que llevo más de 60 kms, casi siempre bajo la lluvia. Decido pasar de la señalización y pronto alcanzo mi destino, donde me esperan Jacques y Teresa. Con una cena bretona de las que hacen historia.
Domingo. Jacques me acompaña a recorrer la ciudad en bici y descubro que Nantes es la Capital Verde Europea 2013 y, a pesar de que todavía hay obras, la ciudad es un sitio ideal para recorrer en bici. Sin embargo, como me explicó Jacques hubo un tiempo que la ciudad era un asqueroso mar de tubos de escape y hasta tuvieron un alcalde no muy limpio que quiso que una autopista pasará por el centro de la ciudad, confundiendo progreso con tráfico y contaminación. Afortunadamente, el proyecto no prosperó y ahora un parque rememora aquella estupidez con un parque donde han puesto un peaje de madera, en una zona por donde tenía que atravesar la autopista y que para más inri es una zona de alto valor ecológico. Actualmente, la avenida que cruza Nantes de Norte a Sur ha sido transformada, de modo que donde había seis carriles para coches ahora hay sólo dos y el resto se han dedicado a bicis, peatones y tranvía.
Domingo. Jacques me acompaña a recorrer la ciudad en bici y descubro que Nantes es la Capital Verde Europea 2013 y, a pesar de que todavía hay obras, la ciudad es un sitio ideal para recorrer en bici. Sin embargo, como me explicó Jacques hubo un tiempo que la ciudad era un asqueroso mar de tubos de escape y hasta tuvieron un alcalde no muy limpio que quiso que una autopista pasará por el centro de la ciudad, confundiendo progreso con tráfico y contaminación. Afortunadamente, el proyecto no prosperó y ahora un parque rememora aquella estupidez con un parque donde han puesto un peaje de madera, en una zona por donde tenía que atravesar la autopista y que para más inri es una zona de alto valor ecológico. Actualmente, la avenida que cruza Nantes de Norte a Sur ha sido transformada, de modo que donde había seis carriles para coches ahora hay sólo dos y el resto se han dedicado a bicis, peatones y tranvía.
Visitamos la Isla, donde se ha invertido mucho dinero en crear un centro de ocio y cultura que ha conseguido aumentar el turismo en un 15%. Puedes recorrer la ciudad guiado por rayas de colores que conforman rutas de interés y hay varias atracciones inspirados en el mundo fantástico de Julio Verne, originario de aquí. Hay un elefante hidráulico en el que los turistas pueden hacer un recorrido por la isla y es una de las principales atracciones de la ciudad, junto con los carruseles fantásticos.
También me sorprende ver un navío de guerra anclado junto a la ciudad y me acuerdo de las dificultades que tienen los barquitos del Ebro para navegar. Nantes está edificada sobre varios ríos a los que les han ido robando terreno a base de canalizarlos y cubrirlos, pero aún así hay grandes cursos de agua por todas partes.
Después de ver una performance consistente en un gigantesco proyecto de jardinería futurista, en donde los actores son realmente científicos, nos dirigimos a ver el impresionante castillo de los Duques de Bretaña y Jacques me explica como eran Bretaña y el reino de Francia antes de unirse el siglo XVI para formar el país actual y cómo el rey de Francia arruinó la industria de la lana bretona para evitar que Bretaña siguiera siendo más poderosa que el reino de Francia, que en aquellos tiempos se limitaba prácticamente a la región de París. Después, Nantes tendría una importante fuente de ingresos en la trata de esclavos: el comercio triángular entre Francia, Africa y Norteamérica.
La rivalidad por territorios y religión explica la gran cantidad de castillos que hay en el valle del Loira, ya que se trataba de una zona fronteriza. Rodando por estos lares voy descubriendo retazos de la historia de Francia y me fascina la intensidad de sus conflictos por el poder, la religión y las ocupaciones extranjeras (españoles, alemanes e ingleses). Lo mejor es que no tienes que ir a un museo o a una biblioteca para conocer la Historia: una iglesia quemada por los ingleses, un castillo destrozado en las guerras de religión, un fuerte español, infinidad de restos de la ocupación alemana. Debe de ser bastante incómodo ser alemán en este país donde te encuentras todos los días homenajes a los asesinados por la barbarie nazi...
A pesar de que Nantes fue la capital de Bretaña y es la ciudad más grande de la Bretaña histórica, los bretones dicen que los naturales de Nantes no son bretones, quizá porque no son bretófonos y porque la actual situación administrativa la coloca en la región de Países del Loira.
Para acabar la visita, Jacques y yo nos fuimos al Jardin de las Plantas, de estilo fantástico, e hicimos un picnic y una visita al parque. Más tarde, Jacques me acompañó al camino junto al Loira donde las caballerizas arrastraban las embarcaciones y allí nos despedimos con un abrazo y el deseo de vernos pronto.
| Sigo por la Eurovelo 6 ó La Loire à vélo y encuentro un precioso parque donde acampar. |
Lunes. Recogiendo el equipaje entablo conversación con un ciclista francés que se empeña en hablarme en portugués, Cyril. Emprendemos la ruta y conocemos por el camino a un australiano y un matrimonio canadiense que han ideado una idea para llevar sus bicis en el avión: metiéndolas en las maletas.
Cyril y yo comemos de un menú ouvrier y seguimos camino cuando, de repente, Cyril rompe su buje trasero. No es deextrañar ya que lleva una bici vieja del decartón. El se va a buscar un taller mientras yo gestiono mi viaje desde la oficina de turismo. Después de esperarle una hora Cyril no aparece, así que sigo camino. No lo volveré a ver a pesar de llevar la misma ruta.
Por fin llego a Angers a través de un bonito lago, después de subir durante unos kilómetros por el Maine. Angers impresiona desde lejos y más cuando llegas. Es una mediana ciudad pero con mucho encanto. Me alojo en un pequeño piso con Sandra y Benjamin, una simpática pareja joven. Gracias por vuestra compañía.
Martes. Por caminos bonitos pero monótonos llego a las bodegas de Saumur. La carretera está jalonada de pequeñas bodegas que han aprovechado el acantilado donde cavar sus depósitos. Se dice que hay más de mil kilómetros de grutas. Esta tierra ya fue habitada por trogloditas que empezaron a excarvar esas grutas, costumbre que no se ha perdido hoy en día. Saumur tiene un museo de tanques de la SGM y un gran castillo dominando la ciudad.
Miércoles. Hoy desayuno en el Bistroglo, un restaurante excarvado en la roca, junto a una libreria del mismo estilo. Todo el acantilado está perforado durante kilómetros e incluso hay cuevas naturales subterráneas visitables.
Me desvío por Chinon, cuya vista desde el río impresiona bastante, aunque la ciudad es pequeña. Sigo ruta y me encuentro con un gran castillo. No viajo con mapa pero hay tantos sitios que visitar que siempre me encuentro algo.
Llego a Tours y tengo que cruzar toda la ciudad y subir una empinada cuesta, lo que no me hace mucha gracia después de 90 kms. Arnaud me espera en el balcón de su casa. Gracias por tu recibimiento.
Jueves. Lo primero es hacer la colada y paso más de una hora en la lavandería, de donde salgo preparado para aguantar otra semana sin apestar demasiado.
Como empieza a llover me meto en un bar a desayunar y a leer el periódico, en el que me encuentro un artículo sobre el nuevo tranvía y la historia de la rue Nationale, que es su calle mayor. Esta calle que resulto incendiada por los ataques alemanes tuvo una fuerte polémica durante la guerra porque el Ayuntamiento aprobó ensancharla y desmontar el tranvía para agilizar el tráfico de coches, lo que fue al principio aplaudido por los comerciantes hasta que se dieron cuenta que los automovilistas eran mal negocio: « Il s'agit pour les Tourangeaux d'empêcher ceux qui passent dans le centre de leur ville d'y passer trop vite. La consigne qu'une municipalité soucieuse des intérêts de ses concitoyens devrait donner à ses agents de police routière en ce lieu est, non : " Circulez ! ", mais bien : " Arrêtez ! " Les affolés de vitesse n'ont aucun attrait pour les commerçants et piétons de la rue Nationale. Ils négligent les vitrines de ceux-là et fracassent les tibias de ceux-ci. Tours, ville de tourisme, doit retenir ses visiteurs et non les expulser au plus vite de ses rues. Elle doit favoriser le coup de frein des automobilistes, au lieu d'encourager la pression de leur pied sur l'accélérateur. » Fuente: La Nouvelle République
Al final puedo visitar la ciudad, que tiene una parte antigua muy bonita y una parte moderna bastante gris, si acaso con un toque moderno gracias al vanguardista tranvía.
Ya por la tarde llego a otro de mis objetivos en este viaje: el castillo de Chenonceau. Extasiado desde el momento en el que avisto el castillo sobre el río, paso un rato largo haciendo fotos y disfrutando del momento. Desde aquí empiezo mi retorno a casa.
Cuando me canso de tanto éxtasis me dirijo a Genillé, donde paso una velada estupenda con Steven y Nico, una pareja británica de lo más encantador y atento. Tienen una casa con un jardín impresionante en medio de los campos, donde se respira una paz inmensa.
Viernes. Es una gozada ver como Steven ha adiestrado a sus perros y pasamos un rato muy divertido charlando y observando a los animales. Muchas gracias, pareja. Encantado de haberos conocido y espero vuestra visita.
| Boris vigilando mi bici |
Atravesando un solitaria pista forestal de varios kilómetros de largo llego a la pintoresca villa de Loches, la cual me ofrece un buen recorrido turístico. La siguiente parada es La Roche-Posay, una ciudad balneario que no preserva un gran pasado arquitectónico pero que es bonita. Una moderna fuente automática adosada la balneario me permite llenar el bidón con un excelente agua.
Planto la tienda en un área de picnic de Angles-Sur-l'Anglin, que tiene el título de una de las villas más bellas de Francia.
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